Donald Trump afirmó que el ejército estadounidense atacó una instalación antiaérea iraní, a la que describió como recién construida, y calificó la operación como menor. Medios estadounidenses ubicaron el blanco en la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz; esa identificación fue presentada como información de prensa, no como un dato confirmado de manera independiente en el reporte.

La agencia oficial iraní IRNA informó que se escucharon al menos cinco explosiones en Qeshm y que habitantes de la isla vieron dos aviones en el cielo. En respuesta, el viceministro de Relaciones Exteriores Kazem Qaribabadi sostuvo que Teherán se reserva el derecho de defenderse.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, advirtió que una nueva escalada no beneficiaría a ninguna de las partes y dijo que su gobierno buscaba una salida mediante el diálogo. También señaló que el líder supremo Mojtaba Jamenei había dado al gobierno atribuciones para tratar en las conversaciones asuntos que antes eran considerados tabú, aunque no detalló cuáles.
El anuncio del ataque llegó mientras continuaban las gestiones diplomáticas. Irán había informado de negociaciones indirectas intensas y Trump había planteado que un acuerdo podía concretarse. Qatar, que actúa como mediador, indicó que ambos países seguían comprometidos con el proceso y expresó que aún veía posible alcanzar un entendimiento; el reporte no confirma que se haya cerrado un acuerdo.
El episodio se produce en un conflicto que, según el reporte, comenzó a fines de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y llevaba meses estancado. La tensión también afecta al estrecho de Ormuz: el bloqueo iraní y los ataques contra infraestructura petrolera en el Golfo incidieron, de acuerdo con la publicación, en el aumento de los precios del crudo.
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